Postparto

Los 10 cuidados esenciales de la cicatriz por cesárea

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Mª ESTHER HERAS
foto cicatriz cesárea mujer embarazo

En España aproximadamente 1 de cada 4 partos se producen por cesárea, por ello vamos a compartir con vosotras los 10 cuidados esenciales para lograr un buen cuidado de la cicatriz tras el alta en la maternidad y que con el tiempo casi no se perciba. 

¿En qué consiste la cesárea?

El parto es el proceso fisiológico que permite la salida del bebé del seno materno al exterior. Cuando este proceso requiere una intervención quirúrgica se llama cesárea y a nivel cutáneo se visualiza como una incisión horizontal en la zona baja del abdomen de unos 10 o 15 cm. 

La incisión antes se realizaba de forma vertical, sin embargo, en sentido horizontal provoca menos infecciones, una cicatrización mejor y un resultado más estético. Además al realizarse habitualmente sobre la línea del vello púbico queda oculta por la braguita o el biquini.

¿Cuáles son los cuidados esenciales de la cicatriz por cesárea?

Existen una serie de cuidados importantes que debemos realizar tras la cirugía y varios signos que hay que vigilar para asegurarnos una correcta cicatrización y una buena recuperación.

1. Higiene de la cicatriz: debemos lavar la cicatriz con agua y con jabón, y tras el lavado secarla bien. 

2. Uso de antisépticos: si tenemos que utilizar algún antiséptico debemos evitar la povidona yodada, ya que puede irritar la piel y elevar nuestro nivel de yodo en sangre. Es mucho más recomendable el uso de la clorhexidina. 

3. Puntos: lo más habitual es que los puntos se retiren en un periodo comprendido entre la primera semana y los 10 días. En el caso de ser grapas, es posible que las retiren de manera alterna, es decir, una sí y una no, y pasados unos días las restantes. Si se ha realizado una sutura intradérmica con material no reabsorbible también será necesario ir a que lo retiren. Si la sutura es reabsorbible, no es necesaria su retirada pero igualmente será recomendable acudir a una revisión de la cicatriz con el obstetra o la matrona. 

4. Heridas: es fundamental que conozcamos los signos de infección de las heridas, por ejemplo, si vemos que hay una zona enrojecida, indurada, que supura y que resulta más dolorosa que en el resto de la cicatriz debemos consultarlo con nuestro médico para que la valoren. 

5. Tiras de silicona: en ocasiones, nos pueden recomendar el uso de unas tiras de silicona que se colocan por encima de la cicatriz de cesárea una vez que se han retirado todos los puntos, con el objetivo de mejorar el resultado estético. 

6. Ropa cómoda: lo más recomendable son las prendas holgadas, de tejidos orgánicos evitando elásticos, prendas con botones y ajustadas ya que podrían dañar la zona de la cicatriz.

7. Lactancia materna: es posible que durante los primeros días sintamos molestia en el abdomen a la hora de amamantar a nuestro bebé. Para evitarlo, podemos probar a dar el pecho en una postura tumbada o en balón de rugby para evitar el peso del bebé sobre la cicatriz, o utilizar un cojín de lactancia para protegerla.

8. Sal a caminar: esta práctica resulta muy beneficiosa para lograr una buena recuperación postparto, ya que evita la formación de coágulos de sangre y favorece los movimientos intestinales. 

9. Crema hidratante o rosa mosqueta: tras la retirada de la sutura y una vez que ha cicatrizado por completo la herida, podemos masajear la cicatriz (siempre que no resulte doloroso) con crema hidratante o rosa mosqueta, para ayudar a recuperar la elasticidad de esa zona. 

10. Exposición al sol: es recomendable evitar el contacto del sol con la cicatriz durante los primeros 6 meses, ya que podría producir cambios en la pigmentación del tejido de la cicatriz. 

¿Qué es normal y qué no?

Es habitual que durante las primeras semanas, al llegar a casa, notemos un dolor a nivel de la cicatriz, sin embargo es algo completamente normal. Para reducir este dolor nuestro médico nos recetará antiinflamatorios y calmantes. 

Es recomendable que tomemos los analgésicos antes de realizar alguna tarea que sepamos que nos resulta molesta. Por ejemplo, si sabemos que el momento de la ducha o de bañar al bebé nos va a ocasionar dolor en la zona, podemos programar esas tareas para un ratito después de tomar el analgésico y así aprovechar su acción máxima. 

También es normal que notemos la zona de la cicatriz entumecida y adormecida. No debemos preocuparnos ya que con el tiempo esta sensación irá desapareciendo. 

Por otro lado, es posible que se produzca un sangrado abundante durante los primeros días similar al periodo, pero irá disminuyendo poco a poco y cambiando de color, esto son los loquios y entran dentro del proceso de posparto normal.  

Por último, podemos notar dolor abdominal tipo retortijones. Esto puede deberse a las contracciones uterinas posparto que evitan las hemorragias (entuertos) y por la redistribución de las asas intestinales una vez que el bebé está fuera del abdomen materno. 

No es normal:

  • Tener fiebre de más de 38 grados
  • Olor fétido de los loquios
  • Dolor cada vez más intenso en la herida
  • Sangrado en aumento o incluso expulsión de coágulos
  • Enrojecimiento de la herida, sangrado o expulsión de líquido seroso o purulento
  • Hinchazón de piernas, dolor y enrojecimiento. Podría ser un signo de trombosis
  • Sentimiento de profunda tristeza, con una sensación de malestar, que no va a mejor. Esto podría dar indicios de una depresión postparto

Si experimentamos cualquiera de estos síntomas debemos consultarlo con nuestro médico. 

En nuestro Curso de Preparación a la Maternidad y en el Curso Express de Preparación al Parto tratamos en detalle los cuidados esenciales del postparto inmediato, ya que se trata de un proceso lento y gradual para el que es fundamental saber cómo debemos cuidarnos. 

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